Con motivo del Día Internacional de la visibilidad Trans, Junt@s por Sanse entrevista a Lanna.

Este domingo, 31 de marzo, como cada año desde el 2009, se celebra el Día Internacional de la Visibilidad Transgénero. El objetivo de la jornada es exponer la realidad de las personas pertenecientes a este colectivo, luchar contra los estigmas y la discriminación que pesan sobre ellas, y hacer entender a la población que las personas trans son tan merecedoras como cualquier otra de nuestro respeto, tolerancia y comprensión.

En ese sentido, desde Junt@s por Sanse hemos considerado que la mejor manera de contribuir a esta causa es dando la palabra a Lanna García, una chica trans de 19 años que ha accedido a explicarnos su situación personal. No en vano, pretendemos ser la fuerza política de Sanse que dé voz, de verdad, a toda la ciudadanía del municipio.

La entrevista corre a cargo de Toñi Trujillo, presidenta de la asociación Alcolar, miembro del equipo promotor de Junt@s por Sanse y responsable de Igualdad y Diversidad de la formación (puedes leer su perfil en la sección “Candidatura”).

Antes de pasar a ella, queríamos agradecer a Lanna que nos haya concedido esta oportunidad de conocer su situación y la del resto de personas trans. Confiamos en que la vida le sonría en todo lo que se proponga, y para ello trabajaremos en hacer de Sanse una ciudad abierta e inclusiva.

ENTREVISTA

Toñi (T): Hola Lanna. En primer lugar, gracias por acceder a esta entrevista. Para empezar, queríamos saber, ¿cuándo y cómo fuiste consciente de tu transexualidad?

Lanna (L): Me animé a dar el paso a principios de 2018 cuando mi primo nos dijo que era trans también. Pero creo que lo sabía desde los 5 o 6 años.

T: ¿Desde ese momento hasta ahora cómo le explicaste a tus familiares lo que te pasaba, lo que tú sentías?

L: De pronto un día aparecí con un vestido, sujetador y una peluca de pelo largo y se lo imaginaron. No me hizo falta decirlo.

T: Y las reacciones en tu entorno más cercano (familias, amigos, conocidos…), ¿cómo han sido?

L: Hubo de todo. En la familia, algunas fueron muy buenas, otras no tanto, y otras muy malas. Pero por lo general, bien. Amigos nada más que he tenido dos, y todas mis amigas reaccionaron bien.

T: ¿Tienes muchos problemas a la hora de hacer documentos, formularios, el DNI, etc.?

L: Puede parecer que sí pero en 2018 salió una nueva ley que permitía el cambio de nombre en el DNI sin empezar siquiera el tratamiento de hormonas. De hecho yo he podido cambiarlo sin problemas.

T: Genial. Durante este proceso, ¿has sufrido agresiones e insultos de tu entorno? ¿Y en el Instituto, has sido víctima de bullying?

L: Durante el proceso no, cuando lo dije estaba en 2º de Bachillerato y estaba con gente madura y lo entendieron. Pero miradas despectivas e insultos por la calle sí he sufrido.

T: ¿Por qué crees que hay gente que rechaza a las personas transgénero?

L: Porque se sale de la norma, de lo generalmente establecido como hombre o mujer y se les escapa. Además, también hay un estigma. Creo que películas como las de Almodóvar han contribuido a ello, y hay gente que piensa que si eres transexual eres una prostituta que tiene el SIDA.

T: ¿Has conseguido cambiar el pensamiento negativo sobre la transexualidad de alguien y que al final haya llegado a comprenderlo?

L: Sí. A un familiar mío que al principio no me aceptaba empecé a llamarle con un nombre femenino y a referirme a él en femenino. Así se dio cuenta de que eso molestaba mucho y logró entenderme. Ahora nos llevamos muy bien.

T: ¡Muy bien! ¿Es difícil separar la orientación sexual a la de género?

L: No. Si sabes lo que significa cada cosa, no lo es. Por ejemplo, la palabra ideal para referirse a nuestro colectivo es transgénero, no transexual. Transgénero es lo que somos, mientras que ser transexual significa que sientes atracción por gente transgénero. Yo soy transgénero y heterosexual.

T: Hay gente que piensa que travestirse ya significa ser transgénero. ¿Puedes explicarnos tú la diferencia?

L: El travestismo es una corriente, una forma de sentirse, por la que te gusta llevar ropa del género contrario, por diversión, por morbo o por lo que sea. Transgénero significa que sientes que ni tu cuerpo ni tus genitales ni tu forma de ser concuerdan con tu personalidad.

T: ¿Crees que ser trans te limita en cuanto a amistades, relaciones de pareja, puestos de trabajo, etc.?

L: Respecto a las amistades, no lo creo. En mi generación esto está ya muy normalizado. El problema está en conseguir empleo, porque al final la persona que te tiene que contratar es una persona mayor. De hecho, hace unos años las personas con tatuajes solían enfrentarse al mismo problema, pues mucha gente no quería contratarlos porque pensaban que podía tener repercusiones negativas para su negocio. Ahora sucede lo mismo con gente trans. Yo cuando voy a una entrevista y el entrevistador me ve pone cara de asco y ya sé que no me va a contratar.

Y me echaron de un trabajo por ser trans. Me dijeron que como me iba a tomar las hormonas, no me iban a sentar bien y no podría seguir trabajando.

T: ¿Y denunciaste?

L: No, porque no me venía muy bien trabajar ahí y también porque tenía mucho estrés. No quería montar un pollo pero esa fue la excusa que me pusieron.

T: ¿Dirías que el mayor problema para una persona trans es acceder a un empleo?

L: Creo que sí. En cuanto a la formación no suele haber problema porque ahí tenemos que estudiar como los demás. Pero es complicado acceder a un trabajo. Y, al final, independientemente de lo que tengamos entre las piernas, todos necesitamos trabajar para poder comer todos los días, pero al sufrir un estigma tan grande muchas veces no nos contratan.

T: ¿Qué podríamos hacer desde el ámbito municipal para contribuir al bienestar y la igualdad de nuestros vecinos y vecinas trans?

L: Me gustaría que se agilizaran los trámites en cuanto a la modificación de documentos y cambios de nombre. Tengo amigas que llevan esperando desde noviembre. Creo que en los Institutos es necesario combatir las actitudes machistas.

T: ¿Y tú crees que sería productivo que desde el Ayuntamiento promoviéramos charlas y campañas para normalizar la realidad de las personas trans?

L: Sí, porque en mi generación por ejemplo sí hemos tenido algunas charlas para concienciar sobre la transexualidad, sobre la libertad individual de cada uno para hacer, llevar, comer, etc., lo que le guste. Y eso ayuda, pero sigue habiendo gente de mi edad o menores que no nos aceptan. Entonces, sí es cierto que promover más actividades de ese tipo contribuiría a visibilizar y normalizar a nuestro colectivo entre los jóvenes.

T: Y ya por último, cuéntanos cómo es un día habitual tuyo.

L: Depende mucho del día. Algunos te sientes bien y otros mal, la disforia es muy difícil de llevar. Hay veces que te miras al espejo y dices “tengo barba”, “tengo una nuez enorme”, “tengo la voz más grave que mi padre”… Y no te gusta, y no sales de casa porque no quieres. Yo algunas semanas no he ido al Instituto porque me daba vergüenza salir. Pero hay otros días que me levanto, desayuno, me pongo la ropa que me apetezca, me maquillo y salgo a la calle. La gente me va mirando, va hablando de mí, incluso se dan codazos, y yo paso de ellos. O hay días que me pongo a llorar. Algunas madres, por ejemplo, cuando voy a buscar a mi hermana al Colegio, se me quedan mirando y hablan sobre mí. Yo pienso “imagínate que le pasa a tu hija o tu hijo. No puedes juzgarme sin conocerme”, y muchas veces la gente se piensa que puede hacer lo que quiera y que tiene confianza contigo para ofenderte.

T: Es cierto que muchas veces opinamos a partir de una primera impresión y no nos molestamos en profundizar y conocer a las personas. Eres muy valiente. Muchas gracias por concedernos este momento y explicarnos tu situación.